BIENVENIDO!!!!
QUIERO APROVECHAR ESTE MEDIO QUE TENEMOS PARA DARLE LA BIENVENIDA A UN NUEVO INTEGRANTE DE LA FAMILIA TUÑON-CABEZUELO NACIDO HOY 18 DE OCTUBRE A LAS 9:05 CON 3.600 Kgs.... BIENVENIDO SANTINO!!!!!!
BELLO SANTINO...BELLO!!!!!
FELICIDADES DANA Y JUAN!!!!!!
LOS QUIERO A LOS 3...
Cele.-
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Hoy hablaremos por fin de La Máquina de Rebobinar, un instrumento que, si llegamos a dominar, nos permitirá hacer prácticamente cualquier cosa. Cuando digo hacer cualquier cosa es eso, cualquier cosa: salir volando por la ventana, meterle mano a la Scarlett Johansson o darle una patada en los huevos al jefe. El invento se llama "sueño lúcido".
Llegué al sueño lúcido después de mi experimento de privación de sueño. Dado que me resigné a tener que dormir unas siete u ocho horas cada noche, andaba buscando algo que hacer durante ese tiempo. Fue entonces cuando descubrí que no sólo había algo que hacer durante esas horas de sueño, sino que se podían experimentar grandes cosas.
El sueño lúcido consiste en, durante un sueño, adquirir consciencia de que se está soñando. Esto puede parecer sencillo, pero si algo tienen los sueños es que son extremadamente convincentes. Si no lo crees acuérdate de cómo te despertaste de tu última pesadilla.
Pero luego entraremos en detalles. De momento me gustaría aclarar que los sueños lúcidos, al contrario que el hombre de las nieves o la mujer que sabía leer mapas, están aceptados de manera científica. Además son baratos y no engordan, que siempre está bien de cara al verano. Son completamente seguros y sanos (no te preocupes mamá) y no interfieren en la recuperación del organismo.(Continua... >>)
La principal ventaja de adquirir consciencia dentro de un sueño es la de poder modificar su curso. Con un poco de práctica uno puede recrear situaciones que han sucedido o realizar acciones que son poco susceptibles de tener un final feliz en la realidad, como puede ser trajinarse a la panadera en la trastienda y que además le guste. Aparte de las posibilidades sexuales existen otras, pero ruego al lector que me perdone si me pierdo siempre por los mismos derroteros. No sólo alergias produce la primavera.
Cada noche soñamos entre cuatro y seis veces, el problema es que generalmente cuando nos despertamos hemos olvidado completamente todas y cada una de estas experiencias. Yo mismo soy de los que podría haber dicho “hace meses que no sueño”.
Hay gente que es más susceptible a recordar los sueños y sus detalles, pero en general ni siquiera seremos conscientes de haber tenido un sueño en toda la noche a menos que haya sido uno de esos desagradables en los que se te caen los dientes, sueñas que estás en la universidad porque se ha descubierto de que en realidad no aprobaste tu último examen, o sueñas que yaces con la panadera gorda del otro lado de la calle y ella está encima y tú no puedes respirar y te despiertas entre sofocos y sudores.
Las ventajas de los sueños lúcidos son casi infinitas:
* Puedes recrear situaciones agradables y vivirlas una y otra vez.
* Puedes crear nuevas situaciones que te gustaría experimentar. Puedes estar tomando ron con cola en una playa del caribe o en la cama con Sophia Loren en sus buenos tiempos.
* Puedes trabajar durante tus horas de sueño, si es que algo así es deseable. Si tienes poco tiempo, puedes estar toda la noche repasando un examen sentado en tu onírica mesa de estudio.
* Puedes recorrer las calles sembrando el caos con tus superpoderes, volando y arrojando tela de araña aquí y allá. ¿Por qué contentarse sólo con un superpoder como los héroes convencionales? Ver a través de la ropa será algo que en seguida se te quedará pequeño.
* Puedes practicar situaciones complicadas para mejorar tus habilidades sociales, como hablar frente a una gran audiencia. Imagina que quieres pedirle un aumento a tu jefe y temes que te termine atacando con un pisapapeles. En tus sueños podrás practicar técnicas de guerrilla y probar una y otra vez maniobras de contra en las que acabas desarmándolo y clavándole un portaminas en la yugular.
* Si sueles tener pesadillas, el hecho de tomar consciencia de que sólo se trata de un sueño te permitirá redirigir el curso de los acontecimientos y terminar con la fuente de tus desvelos.
* ¿He dicho ya que se puede follar en sueños? ¿Qué te crees que era lo que pasaba cuando te despertabas con el pijama mojado y esta vez no te habías meado? Un poco de práctica onírica y siempre serán vacas gordas.
A estas alturas estamos todos convencidos de que los sueños lúcidos son fetén. Sólo quedan las cuestiones técnicas: ¿qué pinta tienen los sueños? ¿De verdad son tan reales? ¿Los veré en color o en blanco y negro? ¿A qué resolución?
Como si estas fueran cosas que importaran mucho. Te estoy diciendo que le puedes tocar las tetas a la cajera del supermercado y en te aplaudirán en la cola, ¿qué más te da si es en CGA, a 320x200 y en cuatro colores? ¡Lo que te tiene que preocupar es despertar!
En cualquier caso, puedo asegurar que los sueños son extraordinariamente reales. La mayor parte de las veces uno no se da cuenta de que está soñando porque todo es tan vívido que no se te ocurre pensar que en realidad puedas estar tumbado en la cama. Estás acostumbrado a que todo lo que te rodee sea real, así que no te detendrás a cuestionar un sueño aunque un elefante rosa doble la esquina y no sea viernes por la noche. Es por eso que es tan complicado adquirir consciencia dentro de un sueño. Uno de los primeros pasos para tener acceso a los sueños lúcidos es cuestionarse la realidad cada media hora.
El mecanismo básico es el siguiente: estamos soñando y de repente sucede algo que nos llama la atención. Entonces hacemos una comprobación de realidad y, si estamos seguros de que se trata de un sueño, adquirimos la lucidez e intentamos que dure el mayor tiempo posible, cosa harto complicada al principio debido al estado de excitación que produce la sensación las primeras veces.
Veamos los pasos pasos fundamentales para iniciarse en todo este asunto.
1. Diario de abordo
El primer peldaño de la práctica consiste en llevar un diario de sueños. Se trata de dejarse un cuaderno junto a la cama y, cuando te despiertes a las cuatro de la mañana con la babilla rebosando por las comisuras y recién soñado, tener los cojones de tomar el cuaderno y apuntar lo que acabas de soñar. El concepto es sencillo, pero la práctica será la que diferencie a los que realmente tienen interés de los curiosos aficionados. Puedo asegurar que ponerse a escribir un sueño recién aterrizado en la realidad es una tarea titánica, intentando mantener los ojos abiertos para ver si estás apuntando sobre el papel o incluso si lo que tienes entre las manos es realmente un bolígrafo.
El asunto del cuaderno tiene dos intenciones principales:
* Mantenerte centrado en tus intenciones de recordar los sueños.
* Buscar elementos comunes en tus expediciones oníricas, situaciones que se repitan o personajes que aparezcan de manera recurrente y que luego harás servir de punto de apoyo para plantearte la verosimilitud de lo que está sucediendo.
Cuando empecé el experimento debo reconocer que, aunque ilusionado, me encontraba ciertamente escéptico. No recordaba haber soñado nada en semanas o meses. Esa misma noche, sólo por el hecho de antes de dormir hacer el firme propósito de recordar los sueños al despertarme, pude hacer dos entradas en el diario de abordo. El poder del subconsciente, hay que joderse.
Por otra parte, hay sueños recurrentes: a veces sueñas que se te caen los dientes, en otras ocasiones vuelas, en otras te encuentras de vuelta en la universidad haciendo un examen que creías ya aprobado, y otras veces sueñas que estás meando una y otra vez y tu vejiga sigue a punto de reventar porque en realidad estás en la cama con el edredón hasta el cuello. Si tienes algo de práctica, la próxima vez que te des cuenta de que has ido al baño cinco veces y te sigues meando sabrás que es un sueño. Ve corriendo a tocar un par de culos antes de terminar por hacerte en la cama.
2. Reality checks
Un reality check o comprobación de la realidad es exactamente lo que su nombre indica: asegurarse de que lo que estás viviendo es la realidad y no un sueño. Puede sonar paranoico, pero es lo que hay. Las implicaciones filosóficas las dejaremos para otro día, pero que sepas que la única manera en la que podrías demostrar que esto que estás leyendo ahora mismo no forma parte de un sueño sería despertándote.
Deberemos pues hacer una serie de comprobaciones a lo largo del día para asegurarnos de que lo que nos rodea es completamente real y no el fruto de nuestra febril imaginación. Hay una serie de checks que se deben utilizar en combinaciones de no menos de dos:
* Taparse la nariz y comprobar si se puede seguir respirando. En los sueños no suele representar mayor problema.
* Mirarse en un espejo. En los sueños las reflexiones en los espejos suelen resultar bastante irreales. Comprueba que corte de pelo es el que llevas últimamente y que la ropa que llevas puesta es tuya. Si te miras y ves que llevas un corpiño rosa es que se trata de un sueño, y además uno chungo. No vuelvas a comer macarrones antes de irte al catre.
* Cuéntate el número de dedos. En los sueños es relativamente normal tener cinco, seis o siete dedos en cada mano, cosa que en generalmente considerarás perfectamente dentro de un orden. Algo práctico y discreto es utilizar un pulgar para tocarte los cuatro dedos restantes. Si cuentas más de cuatro, estás en un sueño.
* Busca algo que leer y échale un vistazo, algo así como un cartel o algo bien visible. Léelo con atención, aparta la vista y vuélvelo a leer. Si la segunda vez pone algo diferente, o bien estás en un sueño o has perdido la chaveta. Puedes usar un libro que encuentres por ahí y releer algunas líneas que acabas de recorrer. Es francamente difícil leer dos veces la misma frase en un sueño.
* Si tienes un reloj digital, mira la hora, luego vuelve tu vista a cualquier cosa y después mira la hora de nuevo. Si ves otra hora diferente es porque estás en plena expedición onírica.
* Enciende y apaga un interruptor de la luz. Si el interruptor no funciona es porque estás en la cama con los ojos cerrados y empezando a flipar.
* Intenta mover objetos o transformar a gente en otras cosas. Insisto en que en tus sueños tendrás habilidades de lo más peregrinas.
Estos son sólo algunos de los tests de realidad que existen. Debes intentar llevarlos a cabo entre veinte y treinta veces al día. El objetivo es acostumbrarte a cuestionar la realidad de lo que te rodea de manera que también lo llegues a hacer durante la noche.
Por otra parte, como ya he comentado, existen sueños recurrentes que nos pueden ayudar a identificar nuestro estado de transposición. Por lo visto es común soñar que se te caen los dientes o que tienes que repetir exámenes que ya has superado, quizá soñar que no haces más que mear o rebozarte en alguna pesadilla que tengas todas las semanas. Ya sabes, en cuanto veas venir alguna de estas cosas, espabila porque estás soñando.
Para todo aquel que se quiera iniciar en la práctica de este curioso deporte, lo primero es centrarse en la evocación de los sueños. Sería muy triste tener un sueño en el que te trajinas a la McPherson y luego no poder acordarte para contárselo a tus amigos. Empieza con un cuadernillo al lado de la cama y haciendo la firme intención de recordarlo todo al despertarte. En unos pocos días serás capaz de evocar dos o tres sueños cada noche y estarás llenando una libreta de historias psicodélicas con la que luego te podrás echar unas risas. Eso está muy bien, pero si no perseveras en tus comprobaciones de realidad nunca podrás estar despierto dentro de un sueño porque no serás capaz de discernir que estás en uno.
**** Realmente excelente!!!, yo por lo pronto comenzare a probar, despues les cuento los relatos, no tan intimos que sucedan. A todo esto tambien encontre la diferencia entre los hombres y las mujeres, un axioma que demostrara que la mayoria que probara este experimento seran hombres...***
...¿Por qué no pegas tu cara al culo de una vaca y compruebas si puedes gritar ¡MUUU! lo suficientemente fuerte como para que se oiga salir por la boca del animal? [Al hacer esto] la mayoría de las mujeres dirán que no gracias, mientras que la mayoría de los hombres se preguntarán si funcionaría.
– Scott Adams en Women and Horse.
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El amor en los tiempos del odio...
Leido en...
Estoy atravesando una etapa rara, en mi vida cotidiana, difícil de poder explicar; tanto que no llego a entenderla, a desmembrarla para poder abrazarla; se que tiene un intento, un significado pero no logro encontrar la punta de la madeja. A raiz de ello, o como consecuencia, estoy deglutiendo toda la lectura que se cruza en mi camino, tratando de atar cabos para darle un sentido o una explicacion que me permita crecer y aprender.-
Llegue entonces a este extracto que transcribo de una entrevista realizada por "La Nacion", a Alejandro Dolina; hablando acerca del amor, que en este momento me exalta; me mueve del eje, me deja a merced del destino, cuando mas creia estar en control.-
También me hace pensar que nunca tuve control alguno, no mas que para construir la ilusión de "la casa esta en orden"; tampoco con grandes problemas!, eso es aun mas raro, ya que los cambios de paradigma suelen darse a traves de una situación que supera lo habitual, pero en esta ocasion no me ha sucedido esto, pero es lo suficientemente extraño como para poder ser ignorado; algo cambio, algo sucede, no me obsesiona entenderlo, creo tambien que comienza a gustarme una faceta no habitual mia.-
Les dejo esta frase y el link para leer la entrevista completa que de por si es muy entretenida:
-Estoy pensando más de la mitad de mi tiempo en el amor. Se lo juro. Del amor mío y del amor en general. Las penas de amor son lo que más se parece a la muerte. El desencuentro amoroso, el abandono, es una sensación parecida a morirse. Creo que si hubiera una medalla en una de cuyas caras estuviese la muerte, en la otra no estaría la vida sino el amor. El amor es lo contrario de la muerte. Yo he sido muy feliz y también muy desdichado. Porque ése es el precio. Macedonio decía que a placeres de juguetería corresponden dolores de juguetería, y por el contrario, cuando los dolores son de herrería, entonces los placeres también son de herrería. He tenido grandes felicidades, pero el precio ha sido vivir también grandes tristezas. Lo prefiero así. Lo prefiero así.
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El exacto y los amores cobardes (Cuento)
Estaba solo en casa. Se podía escuchar el murmullo de las paredes contando su historia. Se hallaba sentado en el suelo con un pincel en la mano temblorosa, lloraba de asco. La pintura cubría el suelo violentamente. Había pateado los botes por toda la habitación manchando todo lo que a su paso encontrara inmaculado. La siniestra mezcla de colores dibujaba estructuras caprichosas sobre el piso y las paredes con primitiva rabia.
Las formas que contenían sus cuadros habían sido liberadas de los lienzos mediante la acción de un exacto, su filo había cortado toda posibilidad.
Todo vestigio creativo ahora se remontaba a otro lugar. Se miró sentado en el centro de toda esa marea, transpirando con fuerza.
La sangre corría sin miedo escrutando su mano para luego precipitarse a la nada. Sin quererlo, había decidido dejarse llevar por un segundo de su habitual frustración.(Continua... >>)
Se había pasado toda la tan conocida tarde con su tan atormentada mente. Mientras pintaba su autorretrato, con toda premeditación dejó que se infiltrara en su cabeza el sentimiento enfermo, que desde hacía varios años, lo había estado carcomiendo. Repentinamente todo el ambiente se llenó de una paz artificial, el recuerdo de ella levitaba en la habitación. Se sintió sumergido dentro de algo dulce, experimentó un arrebato de agresiva ternura. El pincel cayó de su mano y las lágrimas comenzaron a ahogarlo. Lloraba con una pasión dolorosa, temeroso de que el autorretrato del lienzo lo reprendiera y lo sacrificara a la indiferencia. Se sintió triste sin remedio, solo por todas partes, negándose a olvidar lo que lo había mantenido vivo hasta ese momento. No tenía la voluntad necesaria para sepultarla a ella y a sus estúpidas tragedias cotidianas, no podía permitir que se corrompieran sin más.
Tomó un cigarro y lo encendió. Entre la humedad de sus ojos, vislumbró las mariposas que el humo fabricaba y después de un rato de encantamiento las espantó con un manotazo. El amor le pesaba tanto, lo invalidaba de cualquier justificación.
Estaba enfermo de represión y desprecio, quería liberarse, despojarse de toda carga. Sentado en el mismo lugar hacia donde la fuerza de gravedad lo había atraído, miró sus zapatos. Estaban limpios, libres de cualquier gota cromática. Imaginó sus pies refugiados en cada uno de los zapatos, seguros y ocultos de nada, inhertes, sin voluntad para dirigirse a cualquier parte. Contempló el filtro del cigarro entre sus dedos.
-Se acabó- dijo, y sin dudarlo se levantó lentamente, como quien está aburrido de hacer lo mismo todos los días. Puso el filtro en el cenicero y se dirigió hacia la mesa.
Tomó el exacto y sacó la navaja. Por un momento se imaginó a sí mismo caminando sobre el filo de la cortante hoja. Pensó en ella una fracción de segundo, pensó en lo triste que eran los amores cobardes, en lo mucho que le dolía no tenerla, en lo cansado que estaba de tanto no tocarla.
-Se acabó- dijo de nuevo, y sin remordimiento alguno deslizó el filo de la navaja sobre su muñeca. Al instante brotó la sangre trayéndole malestar y un desfallecimiento momentáneo. Sus piernas se doblaron haciéndolo caer al suelo, no le quedó más que sentarse a ver cómo se le iba la vida y el desamor, cómo se desparramaba su espíritu por todo el piso. Lloró amargamente y sintió compasión de sí mismo. Mientras la sangre corría, pensó en esa musa que parecía sacada de un cuadro de Sandro Botticelli, en esa niña que en algún momento y sin proponérselo, había limpiado tanta miseria y desolación untadas en alguna era perdida.
Pero ella parecía no escuchar, parecía estar tras un cristal que le impedía dolerse con los gritos del más inocente de los tristes.
Tuvo una sensación de sequedad en la boca de tanto hablarle sin recibir respuesta, sintió que sus brazos se desarticulaban de tanto esperar un abrazo excesivo. Comenzó a debilitarse. De pronto sorprendió a su alma dando vueltas por la habitación, pegando la oreja en las paredes, mirándolo fijamente, moviendo la cabeza en actitud reprobatoria y encendiendo velas a su alrededor.
Dejó de preocuparse por su alma fanática y se dedicó a pensar en una buena justificación para cuando la última gota de sangre le dijera adiós.
Las paredes siguieron murmurando, pero ahora contaban otra historia, la historia del amor más grande que ha existido en esta ciudad.
La niña se evaporó de tristeza y entendió lo que eran los amores cobardes, entendió lo que era sentarse a morir lentamente y encenderse velas uno mismo, mientras el alma está ocupada escuchando historias.
Ignorantes delirios de ShakespeareSister
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A buen entendedor...
"Separadamente, ambos eran buenos; pero juntos, como pareja, eran todavía mejores..."
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